Buena luna, mar de mi alma.
Te quise y te
quiero; esa es la historia.
Y si no es mucha
molestia, permitidme deciros una vez más que yo os quise y os quiero;
aunque el orgullo embargue, la demencia azota y bajo esta hermosa luna, no
puedo más que evocar, cada una de las glorias que a mi alma dio, como devolvió
la vida a mis letras; cada poema recitado esta tarde, estaba impregnado de ti,
de los momentos, las glorias y los dolores; mientras escuchaba recitar a
Bécquer, recordaba tus ojos mirándome en la eternidad, cantando lo inefable;
siendo para mí, la verdadera poesía. Cada palabra dicha salía de lo más
profundo de mi alma, aún si no eran mías, lo eran porque en ellas iba
impregnada yo, por el más hondo sentimiento... TÚ
Tus ojos, jamás
dejarán de ser míos, están tatuados en mi alma, tu mirada, la más hermosa
consumación; tu no conoces de la eternidad que yo daría, por otro sublime
instante.
Esos, señor, son
mis clamores internos, que por momentos se calman y parecen desaparecer y
sin embargo, en días como hoy de indudable Poros, no pude salvo ser Penia
mientras tristeza y vacío arrasaban con mi venas, desgarrándome por dentro,
mientras escuchaba a otros, recitar lo que con en alma declamé para ti.
Vuelve; mi poesía
está vacía sin ti. Di la palabra; vuelve a mí.
Me tienes aquí, con mi melancolía; clamando por ti, mar de mi
alma, permíteme volverme una vez más en ti. Róbame, río de mi alma, róbame
del vacío existencial. Si te niegas alma mía, no me dejes en la sulfurosa
duda.
Hamlet mío dame muerte de una vez por todas, si vuestra intención
no es la de redimirme.
Este es el sueño dentro de un sueño, que corroe, que corrompe;
alma fugaz, sé conmigo lo que nunca fuimos, sé conmigo más de lo jamás deseaste
ser. Regresa a este amante perdido, que espera, que inocula su amor en ti desde
tiempos inmemorables.
Ya, dame muerte Ofelia, no tolero una existencia sin ti, deja de
darme respuestas ambiguas, o me das vida o me das muerte; no juegues con los
finos hilos de mi cordura, detén esta tortura de ambiguos de acordes. Mátame o muérete,
que en esta soledad, en esta angustia, suspiro y en suspiros se me va la vida,
esperando tu vuelta, tu palabra, tu locura.
Intento remediar mi vacuidad. Ser Poros, de ti..
Ya no puedo más,
con tu dialéctica, ya no más. ¿Vuelves o te marchas? ¿Eres mío o me dejas?
Muero, siento que muero, cada una de mis fibras internas se
retuercen, los interoceptores comienzan a segregarse, a corroerme, haciéndome
perder la calma, la poca cordura que me sobra en la añoranza de tu
respuesta. Cada respiro es fatal, cada segundo sin respuesta es una daga
clavada en mi vientre. Me asfixia la espera, me impacienta el conocimiento.
Mátame o sálvame Ofelia, mándame a las sombras o dale venganza a mi olvido.
Desahuciada, estoy colmada.