domingo, 30 de diciembre de 2012

Los silencios se empalma, las noches se compactan, todo tú eres escencia, presencia, la que tanto adoro, la que tanto añoro. La lejanía de los sucesos, la distancia entre los cuerpos, los silencios dichos, las palabras calladas, nada en este cuerpo puede ser arrepentimiento, la preferible y cercana lejanía que representamos, alivia mi antiguo desconsuelo, tus pasiones jamás apagaron las mías, pero el espíritu dominante, se sosegó a si mismo, interrumpiendo, encapsulando su intempestividad, su arrojo, su potencia. Una sensibilidad exacerbada, lágrimas impregnadas de recuerdos. Palabras frías y secas, ojos escondidos, rojos, imprescindibles para mantener la cordura, la sensatez y no perderse en el delirio del dolor, producido por el incesante recuerdo, que a su vez es motor y a veces, ancla.

Infinito, eterno, permaneces, como una fotografía a través del tiempo, tu imagen en mi memoria, se desgasta, poco a poco los sesgos de tu voz, de tu cálido abrazo, de tu exacerbada pasión, me abandonan, huyen a los llamados más vehementes de mi memoria, ignorándome, pasan de largo si les llamo, si les encuentro y revivo, las segregaciones comienzan, los exteroreceptores estimulan a las glándulas a manifestar el sentimiento, el escalofrío, sólo para que mires y atestigües tu propia decadencia.

Hasta las más intensas pasiones, pueden ser sofocadas por el contacto de cuatro labios urgentes. 
Cuerpo a cuerpo, labio a labio; ojos que devoran ojos y se comunican con fuego. Sueños que regresan del pasado y se mesen en la tela de una araña, jugando, bailando ante el abismo de los deseos, de las pasiones, el abismo que devora, no de devuelve, a cuyo fondo nunca se llega, porque en la caida consume. El peso, asfixiante, suicida. Encuentra tu libertad, vuela, si puedes; si no, siéntate, toma el té, olvida el fuego, olvida el cielo. Pequeñeces que arden, que crecen, que devoran, que matan.

Sueña que sueña que siente y goza;sueña que suela que es viento y goza; sueña que se sueña mariposa. Vuela, revolotea entre las veredas, vuela, revolotea entre las luces, vuela, revolotea noche a noche; vuela, regresa; ¿Se sienten sombras? Quema pero no mates. No mates; remueve la costra. Quita la costra expón la herida. Exhibe tu herida, muestra tu dolor, palpitante. Échale alcohol, unete al carbón. Quema.

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