domingo, 30 de diciembre de 2012

Eleva, sube, baja.


Sé, que no fui tu más grande, tu más excelso anhelo, no fui quien para elevarte, extasiarte en la conmoción por la espera; por el suceso.
Te invento, te sueño, te recorro; en cada esquina te encuentro, anhelante, sucesiva, tan pausada, tan rítmica, pudiendo llevar el son de mil amantes, decides llevar mi son, elevarme, extasiarme, empaparme en sensaciones, en emociones, desconocidas, infinitas, no es necesario hacerme gigante, no son necesarias las habichuelas, cuando puedo tener mil y un pedacitos de cielo,
El ritmo que lleva, susurrante, suspirante, trémulo quizá, al expectador atento, al expectador deleitante (deleitoso) al borde, al borde, al origen, a la duda, y entre truenos y relámpagos, a la respuesta de la pregunta olvidada, la pregunta esencial, fundamental; perenne mientas nosotros lo seamos, sempiterna, para el común denominador, el susurro sensual y estremecedor, para el que lo escucha por primera vez. Un placer deleitoso, musa eterna, para el que busca y nunca encuentra. Eleva, sube, baja; eleva, sube, baja; eleva, sube, baja; eleva, sube, baja; eleva, sube, baja, instantes; eleva, sube, baja, sensaciones; eleva, sube, baja, emociones; eleva, sube, baja, roca del cielo, dominio dominado; eleva, sube, baja sublime suplicio; eleva, sube, baja; eleva, sube, baja, toma, rompe, hiere; eleva, sube, baja; siempre, nunca, muere.
Nada amanece, todo envejece.

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