Cómo osas, cómo osan a pretenderme convertir, pretender hacerme creyente; si cada vez que he intentado hablar con él, me da tajante la espalda, yo, a mí que jamás que dejado de hablar de él y por tanto, de fundamentar su existencia, mi única petición siempre ha sido: más tiempo, más, sólo la he hecho dos veces, ambas he sido ignorada.
Cómo osas que crea en ti, si ella, devota, rogabate la muerte y tu oh glorioso la ignorabas mientras ella se consumía en la soledad, mientras aquellos agujeros le carcomían el alma, mientras sus visiones de instrucciones para bienmorir me mataban. Y entonces, después de olvidar las plegarias y ruegos, ella murió.
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